Nacido en 1929. Estudió Filosofía
en la Universidad Central de Venezuela, doctorándose
en filosofía en La Sorbona de París (1957). Amplió estudios
en las universidades de Oxford y Florencia. Catedrático
de filosofía moral y comunicación social en la
Universidad Central de Venezuela en Caracas, en la Facultad
de Humanidades y Educación, orientó
su acción investigadora y formativa hacia el fenómeno
de la comunicación y de los medios. Está considerado
como uno de los introductores en América Latina del
pensamiento de la comunicación que subyace en las fuentes
teóricas de la Escuela de Francfort. Asesor y consultor
internacional en materia de comunicación y medios. Creador
del Centro Nacional Audiovisual del Ministerio de Educación
(1958), del Departamento de Estudios Audiovisuales de la Escuela
de Periodismo (1960) y del Instituto de Investigaciones de
la Comunicación (ININCO) de la Universidad Central de
Venezuela (1974). Miembro del Consejo Nacional de la Cultura
(CONAC) y coordinador del Proyecto RATELVE sobre política
de la radiotelevisión pública (1974-78). Fue
subdirector general de UNESCO para el sector de la Comunicación.
Premio Municipal de Literatura 1990 (Caracas). Fundador del
Comité
por una Radiotelevisión de Servicio Público (RTSP).
Doctor 'honoris causa' por las universidades Central de Venezuela
y Cecilio Acosta del estado Zulia (Venezuela).
Entre sus libros: Comunicación y cultura de masas,
Monte Ávila, Caracas, 1963; Sociología e
comunicaçao, Editora Vozes, Petrópolis,
1973; Comprender la Comunicación, Monte Ávila,
Caracas, 1978; Comprender la comunicación,
Ed. Arte, Caracas, 1979; Comunicación y Cultura
de Masas, Monte Ávila, Caracas, 1990; La comunicación
cercenada. El caso Venezuela, Monte Ávila, Caracas,
1990; Bienvenido Global Village, Monte Ávila,
Caracas, 1997; Del Futuro: hechos, reflexiones, estrategias,
Monte Ávila, Caracas, 2002.
PENSAMIENTO Y EXPRESIÓN CIENTÍFICA
El ser humano desarrolla la capacidad de
comunicar en grado máximo, como instrumento de interacción,
de descubrimiento de la presencia del ‘otro’, de ‘con-saber’,
de saber con alguien. La comunicación así entendida
es bivalente, de modo que quien transmite puede recibir y quien
recibe debe poder transmitir. Hay en ello un carácter
dialógico, que se da entre individuos con autonomía ética.
La comunicación supone un intercambio dialéctico
de mensajes, en la que los polos dialogantes pueden hacer reversible
la dirección del flujo y poseen una simetría
basada en la posesión del máximo ‘coeficiente
de comunicabilidad’, que es el que distingue la comunicación
humana de otras formas de comunicación con bajos coeficientes.
Pasquali diferencia la comunicación de la información,
siendo esta última un proceso de transmisión
asimétrica, donde los mensajes emitidos carecen de retornos
no mecánicos, esto es, con bajo coeficiente de comunicabilidad.
El diálogo se sustituye aquí por la alocución,
por el camino unidireccional y sin retorno del mensaje.
En coherencia con todo ello, propone sustituir el concepto
de ‘teoría de la comunicación’ por
el ‘teoría de la información’, con
una clara distinción entre las vertientes cibernética
y antropológica del denominador teórico o conceptual.
Para Pasquali, la teoría matemática de la información
cobra sentido cuando se reconoce entidad cognitiva al receptor.
Pasquali afirma que en realidad no es correcta la denominación
de medios de comunicación de masas, porque no hay en
el proceso que describen bivalencia, simetría, diálogo.
Se trata de medios de información, con un coeficiente
de comunicabilidad bajo. Los medios no sólo cosifican
al receptor, sino que producen sobre él un efecto paralizante,
ya que le restringen su posibilidad real de la comunicación,
su capacidad de intervención. Entre los medios y la
sociedad se da una relación de mutua
‘inmanencia dialéctica’, resultando que
el nivel cultural de una sociedad dada está relacionado
con el papel que juegan los medios, de modo que cuando el nivel
cultural es más bajo el efecto de aquellos sobre la
sociedad resulta mayor. E insiste en que no se puede suplantar
el fenómeno antropológico de la comunicación
por el espacio de los medios, ya que se trata de una ‘aberrante
reducción’.
En muchos aspectos, especialmente en su concepción de
las ‘industrias culturales’, su crítica
a la prevalencia mercantil en los procesos mediáticos,
la crítica a las doctrinas funcionalistas norteamericanas,
etc., el pensamiento de Pasquali está relacionado con
la Escuela de Francfort, pero, no obstante, al trazar sus argumentos
desde la realidad latinoamericana, incorpora las nociones de
dependencia, aboga por el desarrollo de políticas nacionales,
cree en el uso de los medios como instrumentos de modernización
y proyección pedagógica, al tiempo que analiza,
con criterios teóricos innovadores, el fenómeno
de la acción comunicativa desde vertientes antropológicas,
económicas, culturales y políticas.
Ya en sus primeros textos, en los años 60, Pasquali
hace aproximaciones a un análisis crítico del
emisor, por entender que sus intereses, sus vinculaciones económicas,
su ubicación en las estructuras de poder condicionan
el mensaje transmitido. Sin duda, una pauta y precedente para
muchos de los análisis económicos del sistema
de medios en América Latina de la siguiente década.
Orienta sus investigaciones hacia el estudio de los medios
audiovisuales y relaciona su propiedad y los intereses de los
emisores con la producción de contenidos, de modo que
esa relación mercantil aparece como una fuerza paralizante
de la innovación social y de la creatividad cultural.
Para evitar esos efectos perversos, propone el desarrollo de
políticas activas que eviten que el contenido de los
medios afecte los procesos de modernización y progreso
social y que, en todo caso, se antepongan los intereses sociales
a los de los "mercaderes en el templo". Televisión
y cine deben adquirir un cierto carácter pedagógico,
especialmente en las naciones sometidas a dependencias económicas
y con retardos en el desarrollo cultural.
Adscrito al grupo de académicos en torno a los cuales
se discurre el llamado 'pensamiento latinoamericano de la comunicación',
su recorrido teórico es de los que mayor personalidad
propia tiene y conecta, en gran parte de su obra, con las corrientes
internacionales del pensamiento crítico comunicacional
de la segunda mitad del siglo XX.