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Hernan
Galperin
Aparecido en Telos (Madrid, abril.junio, 2003, núm.
55, segunda época). |
En
enero de 2003 las nuevas cifras divulgadas por la Oficina del Censo estadounidense
confirmaron lo que muchos ya sospechaban: los hispanos (una categorización
demográfica creada por el Gobierno que abarca a los inmigrantes
latinoamericanos y sus descendientes) se han convertido en la primera
minoría de los Estados Unidos.
Son 37 millones de personas (el 13 por ciento
de la población total), superando así por casi un millón
a la minoría histórica, los llamados afroamericanos. La
comparación es desde luego engañosa, ya que los hispanos
no constituyen un grupo racial homogéneo e incluso muchos de ellos
son afroamericanos. Sin embargo, el dato representa un importante hito
que invita a examinar el rol de los hispanos en la vida económica,
política y cultural de los Estados Unidos. Numerosas investigaciones
revelan que el creciente peso demográfico de los hispanos aún
no se ha visto reflejado en los espacios de poder político y económico
del país (ver por ejemplo www.pewhispanic.org). Sin embargo, en
el ámbito cultural y en particular de los medios de comunicación
estos cambios no han pasado por alto.
La cifras del mercado
El mercado de medios de habla hispana se ha convertido
en uno de lo más dinámicos aun en el actual contexto recesivo
de la economía norteamericana. Las ventas anuales del sector se
han duplicado en los últimos cinco años hasta alcanzar en
2001 los 8.300 millones de dólares. Si bien esto representa sólo
el 4 por ciento del mercado total, la cifra es significativa ya que una
década atrás esta participación era del 1,6 por ciento.
El sector más significativo en términos económicos
es el de la televisión hispana. Univisión, una empresa estrechamente
ligada al Grupo Televisa de México, controla holgadamente el mercado
con ratings promedio del 75 por ciento, y es la quinta cadena del mercado
general detrás de las cuatro grandes (ABC, NBC, CBS y Fox). Su
competidor más cercano, Telemundo, ha pasado recientemente a manos
de NBC por una cifra récord: 2.700 millones de dólares.
Este monto refleja la confianza de los inversores en que el crecimiento
del mercado hispano no es un fenómeno transitorio. Prueba de ello
es también que nuevos competidores han entrado al mercado como
es el caso de TV Azteca, la segunda cadena mexicana detrás de Televisa,
y tanto Univisión como Telemundo han lanzado un segundo canal con
programación bilingüe dirigida a los jóvenes hispanos
ya más asimilados a la cultura norteamericana. Es interesante destacar
que la mayor parte de la programación proviene de América
Latina, lo que representa un importante mercado para las productoras de
contenido de la región.
La radio hispana ha tenido también un crecimiento sostenido en
la última década. El número de estaciones se ha triplicado
hasta llegar a 605 en 2001, si bien la industria se ha consolidado en
dos grandes grupos radiales, uno de ellos (Hispanic Broadcasting) controlado
por Univisión. Similar crecimiento ha ocurrido en el mercado de
prensa (periódicos y revistas), donde por ejemplo se ha pasado
de una circulación total de 9,6 millones de periódicos en
1990 a casi 40 millones de unidades en 2001.
Las nuevas tecnologías de comunicación también han
ganado importancia en el mercado hispano, pese a la crisis actual de varias
empresas del sector. Entre hogares hispanos, la penetración de
Internet ha crecido notablemente en los últimos años y hoy
se encuentra alrededor del 50 por ciento, apenas debajo del promedio general.
Entre los proveedores de contenido el líder es Terra Lycos, del
grupo Telefónica de España.
Análisis y perspectiva
A principios del siglo XX el mercado norteamericano
se hallaba poblado de radios y periódicos en distintos idiomas
extranjeros que acompañaron al flujo migratorio de la época
(a modo de ejemplo, sólo en Nueva York existían 12 radios
en yiddish). A medida que los inmigrantes se fueron asimilando al lenguaje
y la cultura local, estos medios desaparecieron casi por completo. ¿Es
éste el futuro de los medios hispanos? Pese a las restrictivas
políticas de inmigración, el continuo arribo de nuevos inmigrantes
latinoamericanos y las altas tasas de natalidad entre los hispanos parecen
asegurar un sostenido crecimiento del mercado en las próximas décadas.
Además, la progresiva integración regional en materia cultural
entre Estados Unidos y sus vecinos del sur (que camina varias veces más
rápido que los proyectos de integración económica)
ha devengado en nuevos géneros mediáticos que alimentan
más que debilitan al mercado de habla hispana.
Sin embargo, un problema que ensombrece las perspectivas futuras son los
escasos recursos que dedican las empresas a la publicidad en español.
En un mercado sostenido en gran parte por el gasto publicitario, captar
mayores recursos se torna esencial a medida que crece el número
de radios, periódicos y canales de televisión. Los medios
hispanos captan recursos publicitarios muy por debajo de sus porcentajes
de audiencia (por ejemplo, si bien las radios en español captaron
al 7,1 por ciento de los oyentes en 2001, recibieron sólo el 3,2
por ciento del total del gasto publicitario en radio). El escaso interés
de los anunciantes se debe tanto a prejuicios sobre los hispanos como
a la lenta adaptación del mercado publicitario a los cambios demográficos
mencionados anteriormente. Para sostener la evolución de los medios
en español será importante convencer a los anunciantes de
que los hispanos han llegado para quedarse, que ya son parte fundamental
de la sociedad norteamericana y que representan una oportunidad única
de crecimiento en un contexto doméstico de magras perspectivas.
Hernan Galperin
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