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La realidad
actual de los parques sólo refleja la fase fundacional de
una cultura abierta a los cambios de los ciclos tecnológicos,
esto es, a la innovación como variable dinámica en
los procesos productivos. Cada vez más, los parques serán
núcleos nodales de nuevas formas de creación de riqueza,
sobre los que fluirán, cada vez más, imputs laborales
de teletrabajadores no necesariamente ubicados en las cercanías
geográficas. También incrementarán las experiencias,
las relaciones y el trabajo compartido con otros parques remotos
de cualquier lugar del planeta.
Los gestores de los parques y las asociaciones locales y globales
de estos espacios de actividad crean un sistema autorreferente,
que se abastece de la información que, en un mundo cada vez
más complejo, permite la reducción de la incertidumbre
y la permanente puesta al día. Un clima que sirve para definir
direcciones estratégicas sobre bases más sólidas,
a través de sinergias en la acción prospectiva que
nacen, fundamentalmente, de la cultura en red.
Como centros de observación de los cambios, los parques son
sensibles a la información que se genera en el escenario
global, pero también, como impulsor/receptor del conocimiento
de proximidad, mediante vínculos con las instancias investigadoras.
Esta es una de las razones que explican, por ejemplo, la creciente
vinculación de los parques a las universidades.
Para los parques, esa relación de proximidad no sólo
es provechosa por los valores añadidos de I+D, sino por la
cercanía de una cantera de equipos expertos y profesionales
cualificados. Para las universidades, una fuente estimulante de
sus líneas de investigación, al tiempo que un horizonte
laboral y empresarial para sus egresados que frena la fuga de los
mejores más allá del espacio natural de las propias
instituciones académicas.
Cada vez más, las ideas científicas y técnicas
irán coaligadas con el espíritu de emprendimiento,
de ahí el empeño de los parques en acoger e incubar
las semillas del futuro mediante el amparo de nuevas actividades
productivas, surgidas de la vitalidad innovadora de los profesionales
más jóvenes.
Los parques son mucho más que parcelaciones de un espacio
físico acotado para la instalación de empresas productivas.
Son un modelo, un sistema, una cultura, un clima... La ‘burbuja’
bajo la cual es más fácil sembrar el futuro.
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