9. El futuro de los parques

 

La realidad actual de los parques sólo refleja la fase fundacional de una cultura abierta a los cambios de los ciclos tecnológicos, esto es, a la innovación como variable dinámica en los procesos productivos. Cada vez más, los parques serán núcleos nodales de nuevas formas de creación de riqueza, sobre los que fluirán, cada vez más, imputs laborales de teletrabajadores no necesariamente ubicados en las cercanías geográficas. También incrementarán las experiencias, las relaciones y el trabajo compartido con otros parques remotos de cualquier lugar del planeta.
Los gestores de los parques y las asociaciones locales y globales de estos espacios de actividad crean un sistema autorreferente, que se abastece de la información que, en un mundo cada vez más complejo, permite la reducción de la incertidumbre y la permanente puesta al día. Un clima que sirve para definir direcciones estratégicas sobre bases más sólidas, a través de sinergias en la acción prospectiva que nacen, fundamentalmente, de la cultura en red.
Como centros de observación de los cambios, los parques son sensibles a la información que se genera en el escenario global, pero también, como impulsor/receptor del conocimiento de proximidad, mediante vínculos con las instancias investigadoras. Esta es una de las razones que explican, por ejemplo, la creciente vinculación de los parques a las universidades.
Para los parques, esa relación de proximidad no sólo es provechosa por los valores añadidos de I+D, sino por la cercanía de una cantera de equipos expertos y profesionales cualificados. Para las universidades, una fuente estimulante de sus líneas de investigación, al tiempo que un horizonte laboral y empresarial para sus egresados que frena la fuga de los mejores más allá del espacio natural de las propias instituciones académicas.
Cada vez más, las ideas científicas y técnicas irán coaligadas con el espíritu de emprendimiento, de ahí el empeño de los parques en acoger e incubar las semillas del futuro mediante el amparo de nuevas actividades productivas, surgidas de la vitalidad innovadora de los profesionales más jóvenes.
Los parques son mucho más que parcelaciones de un espacio físico acotado para la instalación de empresas productivas. Son un modelo, un sistema, una cultura, un clima... La ‘burbuja’ bajo la cual es más fácil sembrar el futuro.