Primera parte del libro de Bernardo Díaz Nosty, Los medios y la modernización de Andalucía, Eds. Tiempo, Madrid, 2002 (ISBN: 84-930909-6-4).
 
2.8. Nuevos periódicos, viejos hábitos


En términos generales, la prensa andaluza, de carácter eminentemente provincial, presenta unos perfiles muy conservadores, no ya tanto por su definición ideológica, con escasos relieves diferenciales, sino porque en algunas circunscripciones opera sobre mercados cautivos, con muy escasa competencia, y muestra unos contenidos netamente institucionales. La existencia, hasta hace muy poco tiempo, de una sola cabecera en las provincias de Córdoba, Granada, Jaén, Almería y Málaga reducía notablemente el estímulo competitivo y el bajo consumo de diarios se atribuía a problemas culturales del pasado. En la Andalucía occidental se da una competencia aparentemente más fuerte, con cinco diarios en Sevilla, entre ellos tres de matriz central, y dos grupos, uno de ellos dominante, propietarios de ocho de los nueve diarios locales que se editan en Cádiz.
Un primer síntoma de cambio en el sector comenzó a apreciarse en 1999, con la aparición de Diario de Sevilla, editado por el grupo Joly, propietario de Diario de Cádiz y de otros dos diarios locales gaditanos, que en el primer año de edición consiguió una circulación certificada de 40.071 ejemplares. Meses después, nacía La Opinión de Málaga, propiedad del grupo Prensa Ibérica, que alcanzó un primer registro de difusión de 14.523 ejemplares. Ya a finales de 2000, apareció una nueva cabecera, El Día de Córdoba, propiedad del grupo Joly, que se convierte en el primer y único grupo andaluz supraprovincial, con cinco diarios en tres provincias. También en estos últimos años se registra el nacimiento de Odiel Información, actualmente propiedad del grupo Prisa, que en 2000 se aproximo a los 4.000 ejemplares diarios, y se anuncia la salida, sin fecha cierta, de La Opinión de Granada, hermano del editado en Málaga por Prensa Ibérica.
Las nuevas cabeceras han afectado de forma directa a sus respectivos ámbitos provinciales de circulación –Sevilla, Málaga, Córdoba y Huelva-, pero más que por sustitución o trasvase acusado de lectores de los diarios existentes a los establecidos en los últimos años, por la dinamización del mercado, la mejora general de los productos –los títulos veteranos introducen cambios en su diseño y contenidos- y el incremento del índice de difusión en estas demarcaciones. Así, en Sevilla, la circulación de la prensa crece, entre 1998 y 2000, algo más de 16 puntos, pasando de 66 ejemplares a 82,5 por mil habitantes; en Málaga, el crecimiento interanual es de 10,5 puntos y el índice sube hasta 84,5; en Huelva, aumenta 7,5 puntos y se sitúa en 63,5. Los nuevos títulos mueven el índice general de Andalucía en cerca de cuatro puntos en un año. En el conjunto de la comunidad autónoma, el índice ha avanzado ocho puntos en dos años, situándose a un nivel –72,9 ejemplares por mil habitantes- similar al que tenía el conjunto de España en 1983.

La prensa diaria se ha convertido en una institución local más, que raramente actúa como dinamizadora de las demás instituciones de su entorno, sino que se limita a seguir la agenda trazada por éstas.

En un período de tiempo muy corto, la situación ha mejorado significativamente. Diario de Sevilla introduce un diseño moderno y una forma de hacer periodismo que rompe con los moldes más conservadores de la prensa provincial. La Opinión de Málaga no sólo dinamiza el mercado, sino que lleva a Sur a mejorar su oferta de contenidos y a un proceso de rediseño que culmina en 2002 con la conclusión del ‘plan renove’ 82. La compra de varias cabeceras locales por parte del grupo Prisa significa un cambio, en una definición de prensa híbrida popular, con un diseño más actual en El Correo de Andalucía, Jaén y Odiel Información.
Aunque no se ha estudiado, en términos de auditoría de agenda, la evolución en la producción de contenidos, no parece que la dinamización del mercado haya roto con las inercias del ‘periodismo pasivo’ o institucional que se venía practicando. Tampoco ha descendido la prevalencia de lo local como argumento de la información. Incluso, la ruptura de los mercados cautivos parece estar generando prácticas de escasa ética, que parecen despreciar el derecho a la información de los lectores, como son los mecanismos de control de las fuentes que ejercen algunos de los diarios que dominaban los mercados provinciales antes de aparecer los nuevos títulos. Así, se penalizan con el silencio las declaraciones que no llegan en exclusiva a la redacción del diario dominante, o se exigen a las fuentes primicias para alcanzar cuota de presencia.
En la dialéctica de las instituciones y los medios locales, estos últimos parecen haber sucumbido a la inercia paralizante de las instituciones. Los medios andaluces se han institucionalizado, no sólo por hacer suya la agenda de las instituciones, sino porque adquieren el rol de institución local. Aquí se advierte una inversión del papel de los medios como dinamizadores de las instituciones, como desincrustantes de su pesadez burocrática y tedio discursivo, tal como define R. C. Hornik la acción positiva de aquéllos 83.

 
82 Plan de rediseño de los diarios del grupo Correo, iniciado en 2000 con El Correo Español/El Pueblo Vasco de Bilbao, y que ha sido aplicado, con diferente intensidad, en El Norte de Castilla, La Verdad, etc.
83 Development communication, Longman, Nueva York, 1988, pág. 7.