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En términos generales, la prensa andaluza, de carácter
eminentemente provincial, presenta unos perfiles muy conservadores,
no ya tanto por su definición ideológica, con escasos
relieves diferenciales, sino porque en algunas circunscripciones
opera sobre mercados cautivos, con muy escasa competencia, y muestra
unos contenidos netamente institucionales. La existencia, hasta
hace muy poco tiempo, de una sola cabecera en las provincias de
Córdoba, Granada, Jaén, Almería y Málaga
reducía notablemente el estímulo competitivo y el
bajo consumo de diarios se atribuía a problemas culturales
del pasado. En la Andalucía occidental se da una competencia
aparentemente más fuerte, con cinco diarios en Sevilla, entre
ellos tres de matriz central, y dos grupos, uno de ellos dominante,
propietarios de ocho de los nueve diarios locales que se editan
en Cádiz.
Un primer síntoma de cambio en el sector comenzó a
apreciarse en 1999, con la aparición de Diario de Sevilla,
editado por el grupo Joly, propietario de Diario de Cádiz
y de otros dos diarios locales gaditanos, que en el primer año
de edición consiguió una circulación certificada
de 40.071 ejemplares. Meses después, nacía La
Opinión de Málaga, propiedad del grupo Prensa
Ibérica, que alcanzó un primer registro de difusión
de 14.523 ejemplares. Ya a finales de 2000, apareció una
nueva cabecera, El Día de Córdoba, propiedad
del grupo Joly, que se convierte en el primer y único grupo
andaluz supraprovincial, con cinco diarios en tres provincias. También
en estos últimos años se registra el nacimiento de
Odiel Información, actualmente propiedad del grupo
Prisa, que en 2000 se aproximo a los 4.000 ejemplares diarios, y
se anuncia la salida, sin fecha cierta, de La Opinión
de Granada, hermano del editado en Málaga por Prensa Ibérica.
Las nuevas cabeceras han afectado de forma directa a sus respectivos
ámbitos provinciales de circulación –Sevilla, Málaga,
Córdoba y Huelva-, pero más que por sustitución
o trasvase acusado de lectores de los diarios existentes a los establecidos
en los últimos años, por la dinamización del
mercado, la mejora general de los productos –los títulos
veteranos introducen cambios en su diseño y contenidos- y
el incremento del índice de difusión en estas demarcaciones.
Así, en Sevilla, la circulación de la prensa crece,
entre 1998 y 2000, algo más de 16 puntos, pasando de 66 ejemplares
a 82,5 por mil habitantes; en Málaga, el crecimiento interanual
es de 10,5 puntos y el índice sube hasta 84,5; en Huelva,
aumenta 7,5 puntos y se sitúa en 63,5. Los nuevos títulos
mueven el índice general de Andalucía en cerca de
cuatro puntos en un año. En el conjunto de la comunidad autónoma,
el índice ha avanzado ocho puntos en dos años, situándose
a un nivel –72,9 ejemplares por mil habitantes- similar al que tenía
el conjunto de España en 1983.
La
prensa diaria se ha convertido en una institución local
más, que raramente actúa como dinamizadora de
las demás instituciones de su entorno, sino que se
limita a seguir la agenda trazada por éstas. |
En un período de tiempo muy corto, la situación
ha mejorado significativamente. Diario de Sevilla introduce
un diseño moderno y una forma de hacer periodismo que rompe
con los moldes más conservadores de la prensa provincial.
La Opinión de Málaga no sólo dinamiza
el mercado, sino que lleva a Sur a mejorar su oferta de
contenidos y a un proceso de rediseño que culmina en 2002
con la conclusión del ‘plan renove’ 82.
La compra de varias cabeceras locales por parte del grupo Prisa
significa un cambio, en una definición de prensa híbrida
popular, con un diseño más actual en El Correo
de Andalucía, Jaén y Odiel Información.
Aunque no se ha estudiado, en términos de auditoría
de agenda, la evolución en la producción de contenidos,
no parece que la dinamización del mercado haya roto con las
inercias del ‘periodismo pasivo’ o institucional que se venía
practicando. Tampoco ha descendido la prevalencia de lo local como
argumento de la información. Incluso, la ruptura de los mercados
cautivos parece estar generando prácticas de escasa ética,
que parecen despreciar el derecho a la información de los
lectores, como son los mecanismos de control de las fuentes que
ejercen algunos de los diarios que dominaban los mercados provinciales
antes de aparecer los nuevos títulos. Así, se penalizan
con el silencio las declaraciones que no llegan en exclusiva a la
redacción del diario dominante, o se exigen a las fuentes
primicias para alcanzar cuota de presencia.
En la dialéctica de las instituciones y los medios locales,
estos últimos parecen haber sucumbido a la inercia paralizante
de las instituciones. Los medios andaluces se han institucionalizado,
no sólo por hacer suya la agenda de las instituciones, sino
porque adquieren el rol de institución local. Aquí
se advierte una inversión del papel de los medios como dinamizadores
de las instituciones, como desincrustantes de su pesadez burocrática
y tedio discursivo, tal como define R. C. Hornik la acción
positiva de aquéllos 83.
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