Primera parte del libro de Bernardo Díaz Nosty, Los medios y la modernización de Andalucía, Eds. Tiempo, Madrid, 2002 (ISBN: 84-930909-6-4).
 
2.6. Datos sobre un escenario no convergente


En el Informe Anual de la Comunicación 2000-2001 se analizó con detalle el diferencial de los consumos culturales de España en relación a la Unión Europa. Así, se ponía de manifiesto la debilidad de los indicadores españoles en todos los aspectos relacionados con la lectura –libros, diarios, revistas...-, el retardo en la incorporación de usuarios a Internet y el alejamiento del audiovisual español de la cultura mediática europea, tanto en materia de contenidos como en instrumentos democráticos de control social y cultural.
Los consumos mediáticos en España no son homogéneos y expresan grandes desequilibrios territoriales, especialmente entre el norte y el sur. Una imagen gráfica de la diferencia se refleja en los valores de consumo que separan a dos zonas significativas del norte y del sur del país. El las comunidades autónomas septentrionales de Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra, con 4,2 millones de habitantes, se venden diariamente, en términos absolutos, los mismos ejemplares que en el conjunto de Andalucía, Extremadura y Murcia, que suma más de 9,6 millones de habitantes.
El Estudio General de Medios aporta datos muy clarificadores sobre el recorrido multimedia de los consumos 67. En 2001, Andalucía ocupó el puesto 16 entre las comunidades autónomas por el porcentaje de población lectora de diarios; el 15, por la lectura de revistas; el 14, por el consumo de radio generalista; el 11, por el número de usuarios de internet. Mejora su posición en el consumo de televisión (8) y de radio musical (5).
Los valores de lectura de prensa diaria son asimismo reveladores. Si bien el porcentaje de lectores en España (35,9 por ciento) es uno de los más bajos de Europa, el de Andalucía (26,2) aparece 9,7 puntos por debajo de la media nacional y a 30,8 de Navarra (57,0), la comunidad que más se acerca a la media europea 68. La lectura de la prensa deportiva en Andalucía (8,4 por ciento) muestra un comportamiento más cercano a los valores nacionales (9,4), sin duda un dato positivo, que acentúa, como se verá más adelante, la hipótesis de una mayor convergencia en los hábitos de las nuevas generaciones, ya que este tipo de prensa cuenta con un público predominantemente joven, además de masculino.
Las diferencias se agudizan en el consumo de suplementos dominicales, donde Andalucía se aleja a 12,2 puntos de la media nacional y a más de 40 de la región líder (País Vasco). Y son menos acusadas en el campo de las revistas, donde las distancias se acortan a seis puntos.
Los datos de Andalucía tampoco son homogéneos (véase tabla 4), ya que esconden realidades como la de Jaén que, desde que existen datos estadísticos de difusión y audiencia, permanece en última posición nacional. En Jaén, el porcentaje de lectores de diarios de información general desciende al 13,9 por ciento, a 7,9 puntos de la media andaluza, a 17,6 de la media nacional y a 42,3 de Navarra, la comunidad más destacada. En suplementos dominicales, el porcentaje de lectores jiennenses desciende al 8,2 por ciento, a 10 puntos de la media andaluza y 22,2 de la nacional, y siete veces inferior a la del País Vasco.

Andalucía ocupa el puesto dieciséis entre las comunidades autónomas por el número de lectores de diarios. Además, las mujeres sólo representan el 35,2 por ciento de quienes leen de forma habitual la prensa diaria.

El bajo y desequilibrado comportamiento lector tiene aún un componente de discriminación en razón de sexo. El porcentaje de mujeres lectoras de prensa diaria es muy inferior que el de los hombres. Así, en Diario de Cádiz, el de mayor presencia femenina, la relación entre hombres y mujeres lectores es de 64,8 y 35,2 por ciento. Siguen Sur de Málaga (65,9/34,1), Córdoba (67,4/32,6) e Ideal (68,7/31,3). Aunque el carácter masculino del medio no es exclusivo de Andalucía, en las regiones más lectoras el porcentaje de mujeres crece significativamente 69.
Los bajos índices son comunes a otros consumos culturales, como la lectura de libros. Según la encuesta de sobre hábitos de lectura en 2000, Andalucía 70 ofrece el nivel más bajo del país, con sólo un 31 por ciento de población ‘lectora frecuente’, cinco puntos por debajo de la media española (36 por ciento) y a distancia de Madrid (50), Barcelona (43) y Norte (37). En Andalucía, según este estudio 71, el 45 por ciento de la población no lee libros, datos que vienen a coincidir prácticamente con los de una encuesta de la Asociación de Editores de Andalucía 72.
El 23 de abril de 2001, el presidente de la Junta de Andalucía firmó el ‘Pacto Andaluz por el Libro’, elaborado por el Gobierno de Sevilla y la Asociación de Editores de Andalucía, en el que se reconoce el papel del libro como “motor de cambio” en los hábitos de la ciudadanía. El pacto se propuso fomentar “la participación de la sociedad andaluza a través de sus asociaciones y organizaciones para mejor cumplir las exigencias de una sociedad más culta, mejor informada y, por tanto, más libre y más justa”. En esta ocasión, el presidente de la Junta, Manuel Chaves, afirmó: “No vamos a permanecer inmóviles o cabizbajos ante los índices de lectura de nuestra comunidad, por desalentadores que parezcan. Al contrario, hemos decidido pasar a la acción, no con propuestas aisladas o puntuales, cuyas buenas intenciones se traducen con frecuencia en resultados fugaces, sino con una actuación en profundidad y desde la base”.
A pesar de la penumbra que proyectan los datos expuestos en un corte sincrónico de los consumos mediáticos, cabe señalar que un análisis diacrónico, esto es, de la evolución de los comportamientos, permite advertir una clara mejora en los últimos años. Se ha incrementado el porcentaje de lectores de la prensa diaria y de las revistas, pero, lo que es más esperanzador, se aprecia una mayor convergencia en los consumos de los segmentos de población más jóvenes con los de otras regiones de España. Se advierte aquí una matriz cultural más homogénea, menos diferenciada y con ingredientes interregionales comunes.
Los incrementos en el consumo de periódicos y revistas, que se corresponden con un aumento significativo de las ventas, descubren una radiografía de los consumidores más joven que la de las regiones con mayores índices de lectura, lo que refleja, de algún modo, que la afloración de nuevos lectores está relacionada con los cambios recientes en la estructura formativa de los andaluces. Así, la media de edad de los lectores de los diarios Córdoba e Ideal es de 38 años, y de 40 la de Sur y Diario de Cádiz. En su conjunto, una población lectora cinco años más joven que la de Navarra y el País Vasco 73.
Otro síntoma de ruptura de los ‘gap’ culturales entre las generaciones más jóvenes se refleja en el porcentaje de usuarios de internet, que es, sin duda, una expresión de la nueva cultura tecnológica. En 2001, el porcentaje de usuarios en Andalucía (18,2 por ciento) fue apenas 1,8 puntos menor que la media nacional (20,4), y provincias como Granada (20,7) y Sevilla (20,8) superaron el valor nacional de referencia. Sólo Jaén (9,6 por ciento) se descuelga dramáticamente de la media regional, con la mitad o menos del valor relativo de Granada, Sevilla y Málaga.

 
67 El EGM se basa en una encuesta ‘polietápica’, que en sus acumulados anuales integra 43.792 entrevistas a personas de 14 o más años, de ellas 7.481 en Andalucía, con un reparto provincial equilibrado: Almería, 505; Cádiz, 1.198; Córdoba, 755; Granada, 822; Huelva, 454; Jaén, 614; Málaga, 1.362, y Sevilla, 1.771. Para el medio radio, EGM desarrolla una aplicación muestral intensiva (Radio XXI), con 71.300 entrevistas, de ellas 12.741 en Andalucía, con lo que se reduce el margen de error en la aproximación a los escenarios regionales y provinciales.
68 El valor incluye todo tipo de diarios. Los lectores de diarios de información general son el 31,5 por ciento de la población española y el 21,8 de la andaluza.
69 El porcentaje de mujeres lectoras se eleva al 49,7 por ciento en el caso del Diario Vasco de San Sebastián, y es del 48,7 y del 42,8, respectivamente, en Diario de Navarra y El Correo de Bilbao.
70 La encuesta del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y la Federación de Gremios de Editores de España incluye a Andalucía dentro de la ‘zona Sur’, que añade a las ocho provincias andaluzas la de Badajoz.
71 Hábitos de lectura y compra de libros. Año 2000, Madrid, 2000.
72 Según esta encuesta, en 1999 el 44 por ciento de los andaluces declara no leer libros (El País, edición Andalucía, 24.04.1999).
73 La media de edad de Diario de Navarra se eleva a 46,4 años, a 44,3 en El Correo de Bilbao y a 43,5 El Diario Vasco.