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En el Informe Anual de la Comunicación 2000-2001
se analizó con detalle el diferencial de los consumos culturales
de España en relación a la Unión Europa. Así,
se ponía de manifiesto la debilidad de los indicadores españoles
en todos los aspectos relacionados con la lectura –libros, diarios,
revistas...-, el retardo en la incorporación de usuarios
a Internet y el alejamiento del audiovisual español de la
cultura mediática europea, tanto en materia de contenidos
como en instrumentos democráticos de control social y cultural.
Los consumos mediáticos en España no son homogéneos
y expresan grandes desequilibrios territoriales, especialmente entre
el norte y el sur. Una imagen gráfica de la diferencia se
refleja en los valores de consumo que separan a dos zonas significativas
del norte y del sur del país. El las comunidades autónomas
septentrionales de Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra,
con 4,2 millones de habitantes, se venden diariamente, en términos
absolutos, los mismos ejemplares que en el conjunto de Andalucía,
Extremadura y Murcia, que suma más de 9,6 millones de habitantes.
El Estudio General de Medios aporta datos muy clarificadores sobre
el recorrido multimedia de los consumos 67.
En 2001, Andalucía ocupó el puesto 16 entre las comunidades
autónomas por el porcentaje de población lectora de
diarios; el 15, por la lectura de revistas; el 14, por el consumo
de radio generalista; el 11, por el número de usuarios de
internet. Mejora su posición en el consumo de televisión
(8) y de radio musical (5).
Los valores de lectura de prensa diaria son asimismo reveladores.
Si bien el porcentaje de lectores en España (35,9 por ciento)
es uno de los más bajos de Europa, el de Andalucía
(26,2) aparece 9,7 puntos por debajo de la media nacional y a 30,8
de Navarra (57,0), la comunidad que más se acerca a la media
europea 68. La lectura
de la prensa deportiva en Andalucía (8,4 por ciento) muestra
un comportamiento más cercano a los valores nacionales (9,4),
sin duda un dato positivo, que acentúa, como se verá
más adelante, la hipótesis de una mayor convergencia
en los hábitos de las nuevas generaciones, ya que este tipo
de prensa cuenta con un público predominantemente joven,
además de masculino.
Las diferencias se agudizan en el consumo de suplementos dominicales,
donde Andalucía se aleja a 12,2 puntos de la media nacional
y a más de 40 de la región líder (País
Vasco). Y son menos acusadas en el campo de las revistas, donde
las distancias se acortan a seis puntos.
Los datos de Andalucía tampoco son homogéneos (véase
tabla 4), ya que esconden realidades como la de Jaén que,
desde que existen datos estadísticos de difusión y
audiencia, permanece en última posición nacional.
En Jaén, el porcentaje de lectores de diarios de información
general desciende al 13,9 por ciento, a 7,9 puntos de la media andaluza,
a 17,6 de la media nacional y a 42,3 de Navarra, la comunidad más
destacada. En suplementos dominicales, el porcentaje de lectores
jiennenses desciende al 8,2 por ciento, a 10 puntos de la media
andaluza y 22,2 de la nacional, y siete veces inferior a la del
País Vasco.
Andalucía
ocupa el puesto dieciséis entre las comunidades autónomas
por el número de lectores de diarios. Además,
las mujeres sólo representan el 35,2 por ciento de
quienes leen de forma habitual la prensa diaria. |
El bajo y desequilibrado comportamiento lector tiene
aún un componente de discriminación en razón
de sexo. El porcentaje de mujeres lectoras de prensa diaria es muy
inferior que el de los hombres. Así, en Diario de Cádiz,
el de mayor presencia femenina, la relación entre hombres
y mujeres lectores es de 64,8 y 35,2 por ciento. Siguen Sur
de Málaga (65,9/34,1), Córdoba (67,4/32,6)
e Ideal (68,7/31,3). Aunque el carácter masculino
del medio no es exclusivo de Andalucía, en las regiones más
lectoras el porcentaje de mujeres crece significativamente
69.
Los bajos índices son comunes a otros consumos culturales,
como la lectura de libros. Según la encuesta de sobre hábitos
de lectura en 2000, Andalucía 70
ofrece el nivel más bajo del país, con sólo
un 31 por ciento de población ‘lectora frecuente’, cinco
puntos por debajo de la media española (36 por ciento) y
a distancia de Madrid (50), Barcelona (43) y Norte (37). En Andalucía,
según este estudio 71,
el 45 por ciento de la población no lee libros, datos que
vienen a coincidir prácticamente con los de una encuesta
de la Asociación de Editores de Andalucía
72.
El 23 de abril de 2001, el presidente de la Junta de Andalucía
firmó el ‘Pacto Andaluz por el Libro’, elaborado por el Gobierno
de Sevilla y la Asociación de Editores de Andalucía,
en el que se reconoce el papel del libro como “motor de cambio”
en los hábitos de la ciudadanía. El pacto se propuso
fomentar “la participación de la sociedad andaluza a través
de sus asociaciones y organizaciones para mejor cumplir las exigencias
de una sociedad más culta, mejor informada y, por tanto,
más libre y más justa”. En esta ocasión, el
presidente de la Junta, Manuel Chaves, afirmó: “No vamos
a permanecer inmóviles o cabizbajos ante los índices
de lectura de nuestra comunidad, por desalentadores que parezcan.
Al contrario, hemos decidido pasar a la acción, no con propuestas
aisladas o puntuales, cuyas buenas intenciones se traducen con frecuencia
en resultados fugaces, sino con una actuación en profundidad
y desde la base”.
A pesar de la penumbra que proyectan los datos expuestos en un corte
sincrónico de los consumos mediáticos, cabe señalar
que un análisis diacrónico, esto es, de la evolución
de los comportamientos, permite advertir una clara mejora en los
últimos años. Se ha incrementado el porcentaje de
lectores de la prensa diaria y de las revistas, pero, lo que es
más esperanzador, se aprecia una mayor convergencia en los
consumos de los segmentos de población más jóvenes
con los de otras regiones de España. Se advierte aquí
una matriz cultural más homogénea, menos diferenciada
y con ingredientes interregionales comunes.
Los incrementos en el consumo de periódicos y revistas, que
se corresponden con un aumento significativo de las ventas, descubren
una radiografía de los consumidores más joven que
la de las regiones con mayores índices de lectura, lo que
refleja, de algún modo, que la afloración de nuevos
lectores está relacionada con los cambios recientes en la
estructura formativa de los andaluces. Así, la media de edad
de los lectores de los diarios Córdoba e Ideal
es de 38 años, y de 40 la de Sur y Diario de
Cádiz. En su conjunto, una población lectora
cinco años más joven que la de Navarra y el País
Vasco 73.
Otro síntoma de ruptura de los ‘gap’ culturales entre las
generaciones más jóvenes se refleja en el porcentaje
de usuarios de internet, que es, sin duda, una expresión
de la nueva cultura tecnológica. En 2001, el porcentaje de
usuarios en Andalucía (18,2 por ciento) fue apenas 1,8 puntos
menor que la media nacional (20,4), y provincias como Granada (20,7)
y Sevilla (20,8) superaron el valor nacional de referencia. Sólo
Jaén (9,6 por ciento) se descuelga dramáticamente
de la media regional, con la mitad o menos del valor relativo de
Granada, Sevilla y Málaga.
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