Primera parte del libro de Bernardo Díaz Nosty, Los medios y la modernización de Andalucía, Eds. Tiempo, Madrid, 2002 (ISBN: 84-930909-6-4).
 
2.4. ¿Resplandor o espejismo?


La seducción tecnológica, esto es, la presentación de los nuevos usos tecnológicos como panacea del progreso tuvo un alumbramiento anticipado ya en los años ochenta 59. Se decía entonces que la ausencia de una revolución industrial en Andalucía no era inconveniente para el despegue autonómico, ya que se produciría un salto al ‘nuevo mundo’ de las nuevas tecnologías. Era la ensoñación utópica que se rompió tras el espejismo equívoco de la Expo 92.
Una década después, se acomete un amplio proyecto en el campo de las telecomunicaciones, a partir de las visiones voluntaristas que se hacen, a finales de los noventa, desde el núcleo gestor de la RTVA. A pesar de las críticas sobre el ente público y su escasa adecuación a las necesidades de la comunidad, se promueven iniciativas que giran en torno a la creación de infraestructuras, pero que abandonan o relegan a un segundo plano los servicios y la producción de contenidos.
Pero si a finales de los ochenta la tecnología aparecía, para los ‘gestores del progreso’, como una esperanza de redención social, a finales de los noventa tiene el valor de recurso de supervivencia, como una aproximación retórica de la ideología tecnológica “que surge de los escombros de las grandes ideologías políticas” 60. El agotamiento del proyecto de innovación social se cubre con el paraguas posibilista del discurso tecnológico.

A finales de los noventa, a pesar de las críticas sobre el papel de la RTVA, su núcleo gestor promovió iniciativas en el campo de las infraestructuras y relegó a un segundo plano el desarrollo de contenidos.


Se asiste a la creación de instalaciones empresariales y tecnológicas presentadas como claves para la modernización de Andalucía, trazados más por un voluntarismo intuitivo que por los resultados de la prospectiva y, por consiguiente, con una escasa transparencia de los procesos de configuración de las nuevas bases estructurales. Son, entre otros, los casos de Sandetel y las ramificaciones derivadas de esta iniciativa, como Andalucía Digital Multimedia -“referente de la producción audiovisual del Sur de Europa” 61 -, presentadas como catalizadores de la ‘nueva economía’ andaluza, que están aún por producir los resultados que enunciaron sus promotores 62. En el Consejo de Gobierno de la Junta de 31 de julio de 2001 se anunció la elaboración del Plan Andaluz de Tecnologías de la Información y de la Comunicación (PATIC 2001-2003), a desarrollar por Sandetel y destinado a situar a la comunidad autónoma a la “cabeza del uso de las Tecnologías de la Información” 63. Casi dos años después del anuncio, no se conocen más referencias al Plan.
Pero, paradójicamente, la irrupción en la ‘sociedad de la información’ no se apoya en una dirección estratégica conocida y, menos aún, en una visión social del proyecto, acorde con la ideología que define al partido que sostiene al ejecutivo andaluz, de modo que se elude el debate, a la vez que se dejan en un plano muy secundario la producción de contenidos o la regulación social del sistema a través de instituciones de cultura democrática 64.
Al tiempo que se pregona el triunfo de la tecnología, los contenidos de los medios permanecen invariables, sin cambios, rezumando, en muchos casos, los valores más rancios de la cultura popular autonómica. La misma esencia conservadora y tópica de los hermanos Álvarez Quintero, campeones de la silla de anea y del gracejo rural, se devalúa con la pléyade de ‘humoristas’ del ‘star system’ público, con gran frecuencia travestidos de mujeres, en una extraña amalgama de piruetas homófobas y machistas, que son el santo y seña visible de la región, a través de sus extensiones en las televisiones privadas y públicas nacionales, en la otra España, la llamada a sonreír. A ese conjunto de valores de ‘arrebujo’ es lo que, con mayor frecuencia, se llama “lo nuestro”. Sin duda, no parece éste el camino de la sociedad del conocimiento, ni siquiera el espíritu que debió inspirar la primera de las modernizaciones... 65

 
 
59 “...la religión de la tecnología se ha convertido en un hechizo común, no sólo para los diseñadores de la tecnología sino de quienes están atrapados y desatados por sus designios piadosos. La experiencia de su salvación última a través de la tecnología, sea cual sea su coste humano y social, se ha convertido en una ortodoxia tácita (...) Desde el interior de la fe, todas las críticas parecen irrelevantes e irreverentes” (Noble, David F., La religión de la tecnología, Paidós, Barcelona, 1999, pág. 252.
60 Wolton, Dominique, Sobre la comunicación, Acento ed., Madrid, 1999, pág. 238.
61 Gaspar Zarrías, consejero de la Presidencia, en el acto de presentación en Málaga de ADM (13.12.1999).
62 Sandetel fue creada como sociedad en mayo de 1997, bajo la presidencia de Cándido Velázquez, con un capital de 14.950 millones de pesetas e inversiones a medio plazo de 31.500 millones y la creación de 300 empleos (De la Tore Olid, Antonio, La comunicación a debate en el Parlamento andaluz, Unicaja, Jaén, 2000, pág. 196). Sandetel fue presentada públicamente en 1999 como la impulsora de la ‘sociedad de la información’ en Andalucía. El presidente de la Junta de Andalucía, en discurso pronunciado en octubre de 1999, dijo: “El papel que va a desempeñar Sandetel en este importantísimo sector, destruye la imagen estereotipada de una empresa pública a remolque de los avances o de los acontecimientos. Su función es de liderazgo, de estímulo e incentivo, de acuerdo y de colaboración con la iniciativa privada, para hacer realidad el progreso tecnológico y situar a Andalucía en unas condiciones favorables de competitividad (...) Queremos que nuestras señas de identidad, esos valores de cultura y patrimonio, de creatividad y universalidad, de convivencia, respeto y tolerancia, por los que Andalucía es conocida y reconocida tradicionalmente en todo el mundo, se enriquezcan ahora con los signos de una sociedad moderna y avanzada: la eficiencia, la calidad, la capacidad emprendedora y el espíritu de iniciativa, la innovación y el progreso”.
En la página web de la compañía pública, cuyo capital comparten el IFA (51 por ciento) y la RTVA (49 por ciento) se lee que su objetivo es “llevar a la sociedad andaluza hacia la nueva sociedad de la información”.
Sandetel ha desarrollado, a través de la sociedad Axion, la Red de Banda Ancha de Andalucía. Axion esta participada al 40 por ciento por Sandetel y Teledifusión de France (TDF) de France Telecom., mientras que el resto del capital corresponde a cajas de ahorro andaluzas. Axion, con un capital social de 6.500 millones de pesetas, ha contado con la tecnología francesa de Thomson-CSF y la financiación francesa de BNP Paribas.
Sandetel desarrolla, asimismo, la Red Corporativa de la Junta, administrada por Retevisión, Vodafone y Telefónica. Participa como primer socio (27 por ciento) en Andalucía Digital Multimedia, donde también figuran Telefónica y TDF, con el 24 por ciento y el 9 por ciento, respectivamente. Por último, es socio (21,25 por ciento) de Mundovisión, una empresa de Dos Hermanas (Sevilla) dedicada al subtitulado de programas para discapacitados y participada mayoritariamente (53,7 por ciento) por la productora ZZJ, proveedora de programas de Canal Sur.
63 Así se indica en el Plan Director de Innovación y Desarrollo Tecnológico para Andalucía (2001-200), de la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico.
64 “Si los actores técnicos y económicos tienen un interés evidente en la desregulación, corresponde a la capacidad de los actores políticos preservar una regulación independiente de los intereses estrictos de las industrias de la comunicación que medirá realmente su distancia respecto de la ‘revolución’ de la información en la sociedad” (Wolton, D., op. cit., pág. 239).
65 “No se puede utilizar tecnología más moderna de la comunicación con espíritu más antiguo y provinciano”, señala Sánchez Díaz, que describe los programas de Irma Soriano en Canal Sur, “con tono provinciano, incluyendo a los famosos locales y a sus familias, a los que conoce ‘desde que vivían en el pueblo. Muy buena gente’ (...) La propia Irma recibe en el plató a algún famoso de la comunidad autónoma con el que departe memorias de grandes éxitos del pasado” (Prensa rosa, voto azul, Ardi, Pamplona, 2000, pág. 71). No sin crueldad, este autor engloba a los personajes de la farándula andaluza en el ‘grupo peineta’: “Son los más sencillos, los más espontáneos, los que tienen ocurrencias en lugar de pensamientos” (Ibídem, pág. 95).