Primera parte del libro de Bernardo Díaz Nosty, Los medios y la modernización de Andalucía, Eds. Tiempo, Madrid, 2002 (ISBN: 84-930909-6-4).
 
    Primera parte del libro B. Díaz Nosty, Los medios y la modernización de Andalucía, Eds. Tiempo, Madrid, 2002 (ISBN: 84-930909-6-4).
 
2.2. Prevalencia de los localismos


Recogiendo la descripción hecha en el primer estudio sobre los medios en Andalucía 53, en el que se definen los modelos autonómicos de medios y se compara la realidad catalana y la andaluza, puede afirmarse que esta última dista sobremanera de la primera, por la debilidad del sistema de medios, la escasa capacidad de cohesión discursiva, los desequilibrios y carencias en los consumos, la fuerte presencia de medios externos o antenas que reproducen mensajes escasamente diferenciados y especializados en el territorio de Andalucía. Por el contrario, como así lo ponen de manifiesto las agendas de los medios, se acentúan los localismos, las visiones de Andalucía a través de los intereses provinciales y comarcales, hasta producir la aberración óptica que descubre, como uno de los denominadores comunes de lo andaluz, la permanencia de valores tópicos arcaicos y la vigencia de imaginarios escasamente innovadores.
Cuando se analizan con detalle los contenidos de los medios andaluces se obtiene una radiografía del discurso que contrasta vivamente con la de otros espacios culturales. Una primera deducción se refiere a la escasa aplicación periodística en la función de cohesión territorial, sin duda como consecuencia de la atomización localista en la que se proyectan los medios. Una segunda, especialmente llamativa, descubre la pequeñez del espacio público de debate, generalmente encerrado en planos municipales, comarcales o, a lo sumo, provinciales, con escasas incursiones autonómicas, muy centradas en el espectáculo político institucional, y prácticamente ajeno a la dialéctica de los grandes temas nacionales e internacionales.

El mercado potencial de lo andaluz, como expresión unitaria, se atomiza en visiones locales, en medios muy provincializados, circunscritos a la geografía que dominan, en ocasiones, verdaderos mercados cautivos.

El primer aspecto –la función de cohesión territorial– aparece muy condicionado por la división del sistema de medios en minifundios espaciales, generalmente coincidentes con la geografía provincial o el área de influencia de los mayores núcleos urbanos. No prevalece, salvo en ocasiones que marcan la excepción, un sello andaluz compartido como argumento común de la actualidad. Lo andaluz parece más un sustrato cultural escasamente regenerado, no sujeto a cuestionamiento o debate y, consiguientemente, ajeno a la construcción diaria que hacen los medios. Lo andaluz es más un referente enunciativo y un valor retórico que una práctica sostenida y habitual del núcleo discursivo.
La ausencia en Andalucía de medios regionales de referencia limita las posibilidades de construcción de un imaginario más homogéneo, perceptible por los distintos segmentos de población como valor central de la realidad próxima y como reflejo de las expectativas del territorio. El espacio potencial de lo andaluz, como expresión unitaria, se atomiza en visiones locales, en medios muy provincializados, circunscritos a la geografía que dominan, en ocasiones, dentro de verdaderos mercados cautivos.
La corta profundidad de campo de la óptica mediática, la magnificación escasamente crítica de la actividad de los gobiernos municipales y provinciales, así como del resto de las instituciones próximas, son el primer valor de la agenda. En Andalucía se dan ejemplos muy claros del que podría denominarse 'periodismo institucional', esto es, de una muy baja confrontación crítica con los resortes administrativos del poder, de modo que un mismo medio puede acompañar con la misma intensidad institucional una política conservadora de un organismo –un ayuntamiento, por ejemplo- y otra de cariz ideológico opuesto en el mismo espacio –diputación, gobierno autónomo...-. Este tipo de periodismo pasivo suele, generalmente, estar muy contaminado por la acción de fuentes-protagonistas, que activan, mediante mecanismos de producción de imagen, su presencia regular y continuada en los medios. Las instituciones locales pugnan, a través de estrategias de proyección pública, por convertir su agenda y sus personajes en el referente dominante de la actualidad. La modalidad del periodismo de remitidos, notas de prensa, seguimiento de actos y actores de la vida local, reduce el espacio del debate público a valores domésticos inducidos, que no siempre se compadecen con la tensión de la calle o con la información crítica que corre por la cercanía de las redacciones, pero que no alcanza la expresión pública.
La acentuación del plano institucional más próximo desvía la crítica, incluso como recurso retórico de credibilidad del medio, hacia lo externo, que en muchas provincias andaluzas se traduce en la capitalidad de la autonomía, Sevilla, o en el gobierno 'supralocal' de la Junta, con argumentaciones dialécticas que llegan a reproducir, salvando las distancias, los esquemas más simples de la rivalidad deportiva. La visión localista está en la base de la crisis de un proyecto andaluz más amplio y actúa como freno ideológico para la construcción de un pensamiento regenerado y sostenible, que es propio de una sociedad con cultura de futuro 54.

 
54 Hornik atribuye a los medios locales la potencialidad de ser desinhibidores de la atonía institucional, mediante la creación de estímulos que permiten a la gestión pública conocer y acercarse más a las demandas de la sociedad civil (Hornik, R. C., Development communication, Logman, Nueva York, 1988).