Primera parte del libro de Bernardo Díaz Nosty, Los medios y la modernización de Andalucía, Eds. Tiempo, Madrid, 2002 (ISBN: 84-930909-6-4).
 
2.16. Menores diferencias en Internet


El fenómeno de internet se desarrolla en Andalucía, en términos de población usuaria, con menos distancias de los valores medios nacionales de lo que reflejan consumos como la prensa o la lectura de libros. En 2001, la comunidad andaluza, con 18,2 por ciento de usuarios 112, sólo 1,8 puntos por debajo de la media nacional, superaba a comunidades como Aragón (18,1), Navarra (17,3), Castilla y León (16,0), Galicia (14,6), Extremadura (14,0) y Castilla-La Mancha (12,3), y estaba a menos de un punto de Canarias y Cantabria, ambas con el 19,1 por ciento de usuarios, y Murcia (18,5). Se trata de una realidad esperanzadora, que refleja, en buena medida, el carácter generacional que tiene el uso de la red, donde se marca una menor distancia entre las prácticas culturales de los jóvenes andaluces con los de otras regiones de España.
En tan sólo un año, entre 2000 y 2001, Andalucía ha incrementado en 8,1 puntos el porcentaje de usuarios, mientras que el conjunto nacional lo ha hecho en 7,8 puntos. En los valores de 2001, cinco provincias andaluzas aparecen entre las veinte primeras. Destaca Sevilla (20,8), que supera en una décima a Granada (20,7), demarcación esta última que había liderado el ranking autonómico en los tres años anteriores. Sevilla y Granada ocupan los puestos 11 y 12 entre las provincias de España, respectivamente, y Málaga (19,1), igualada con Cantabria, se sitúa en el 17. Almería (18,4) y Cádiz (18,2) aparecen también entre las 20 primeras. De esta relación se descuelga hasta la posición 48, sólo por delante de Ávila y Cuenca, la provincia de Jaén (9,6) 113.
Cuestión distinta a la de los usuarios es la de los usos, si bien esa percepción cualitativa de los valores culturales de la red no se advierte en las encuestas básicas. El acceso al nivel de 'sociedad de la información' no lo dan tanto el número de máquinas conectadas y la población aplicada, que son una condición necesaria, como el tipo y el tiempo de los consumos, el nivel de interacción y el grado de retorno creativo al espacio virtual del conocimiento.
Se observa, en este desarrollo de los nuevos medios, más un fenómeno espontáneo, de recepción natural, que el efecto de una política de innovación tecnológica con proyección social o cultural. No es posible aún detectar cuál es el nivel de interlocución de Andalucía a través de la red, pero, sin duda, en una comunidad donde la primera industria es el turismo y el desarrollo de los servicios, internet, como instrumento de información, comunicación y mercado, puede provocar resultados encontrados. O bien ser la expresión propia de la oferta de bienes y servicios, o convertirse en la guía externa de quienes, tras el desarrollo de interfaces comunicativas, buscan exteriorizar o gestionar a distancia buena parte de los flujos económicos de la zona.
En el campo de las tecnologías, en 2001 se anunció la puesta en marcha del Programa Andaluz de Tecnologías de la Información y la Comunicación (PATIC 2001-2003) capaz de “situar Andalucía en los próximos dos lustros a la cabeza del uso de las Tecnologías de la Información, pues siendo una región periférica, es necesario intensificar su uso para equilibrar los problemas derivados de estos factores geográficos” 114.

En tçerminos de población usuaria, el fenómeno de Internet se desarrolla en Andalucía con escasa distancia de los valores medios nacionales, a diferencia de lo que ocurre con otros consumos culturales y mediáticos más deprimidos.

En el plano educativo, cultural y, en general, en el de la gobernabilidad y articulación del territorio, internet ofrece nuevos instrumentos de cohesión, que, por la propia naturaleza estratégica del medio/soporte, propende a la globalización de lo homogéneo, a contrapesar los localismos dominantes. “Por razones de afinidad geográfica e histórica, o de acceso diferencial a los recursos económicos y tecnológicos, lo que llamamos globalización muchas veces se concreta como agrupamiento regional (...) Las afinidades y divergencias culturales son importantes para que la globalización abarque o no todo el planeta, para que sea circular o simplemente tangencial” 115.
Aquí, como en otros aspectos de la comunicación, se aprecian debilidades estratégicas y, por consiguiente, son necesarias políticas activas capaces de armonizar la espontaneidad del desarrollo mercantil de los nuevos usos con las necesidades de innovación social y articulación territorial de Andalucía.
El análisis diacrónico de las prácticas comunicativas y consumos culturales de los jóvenes andaluces 116 revela que los elementos de matriz global –valores culturales estándares- dominan sobre los autóctonos; esto es, sobre aquellos en los que podría asentarse un vago concepto de cultura andaluza, muy condicionado, paradójicamente, por expresiones mediáticas que, en la mayoría de los casos, no son andaluzas. El proceso de estandarización cultural es común al resto de las comunidades, pero la respuesta local es, sin embargo, muy distinta. Hay razones suficientes para fundamentar la hipótesis de que los jóvenes catalanes, pese a la fuerte impronta de la cultura global, tienen más argumentos conservacionistas de su propia identidad.
Los valores culturales que ha exhibido la RTVA –la insistencia en el ente está estrechamente ligada, precisamente, a su carácter público y a su diáfana filosofía fundacional- a lo largo de los últimos años ha servido, en ocasiones, como baluarte de los tópicos más arcaizantes del imaginario andaluz y, por ello, ajenos y hasta contrarios a una visión integral de progreso o modernidad, por emplear dos conceptos tan ambiguos como significantes. Desde estas posiciones, es difícil crear un contrapeso regional a los vectores culturales que empujan hacia los valores dominantes de la cultura globalizada, ya que aquí lo local exhibe rasgos de pobreza y obsolescencia a los ojos de las nuevas generaciones. En una síntesis simplista e injusta, pero efectiva y gráfica, se puede decir que muchos jóvenes andaluces deambulan entre pobreza argumental del imaginario local y la “gran cultura del botellón” 117.
La regeneración del discurso político de Andalucía pasa también por la regeneración de su discurso mediático, especialmente en el ámbito de los medios públicos; por la creación de un proyecto cultural sostenible. En definitiva, por la construcción de referentes de innovación social y cultural, por el ensanchamiento del espacio público de la sociedad civil andaluza. Parece difícil concebir la convergencia de Andalucía con el resto de España sin un proyecto político que ponga el acento en la fuerza motriz de la cultura, por mucho que ya se haya recorrido en la modernización de la comunidad autónoma.
Pero hay una constatación ya observada en los últimos veinte años. La mejora de las infraestructuras no es suficiente para la generación de nuevos recursos, para el desarrollo de una economía capaz de mantener un ritmo de convergencia. La salida del subdesarrollo no produce automáticamente modernización. La modernización parece estar más en el ámbito de las ideas, para que el crecimiento económico no se exprese, a través de las inercias del viejo imaginario andaluz, en grandes núcleos urbanos de mentalidad rural, escasamente permeables al esfuerzo y la tensión del progreso. Y en la ruptura de la inercia autocomplaciente y en la creación de las expectativas por las que compitan los nuevos andaluces, además de la inversión en formación y en la formación de los formadores, cumple a los medios públicos adquirir el valor de referencia o liderazgo, 'difusionistas' del modo de entender la vida en la llamada sociedad del conocimiento, esto es, sobre los rasgos que definen las mentalidades abiertas al progreso económico y social 118.

 
112 Usuarios de 14 años o más durante el mes precedente a la realización de la encuesta (EGM, acumulado anual 2001).
113 En posiciones intermedias aparecen Córdoba (17,1) y Huelva (14,9).
114 Asimismo, existe un Plan Director de Innovación para Andalucía (PLADIT 2001-2003), bajo el lema de 'Andalucía por la innovación y el desarrollo', liderado por la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico, que asume en su planteamiento algunas de las propuestas formuladas en el Foro Andalucía en el Nuevo Siglo (106 a 111, 115 y 119).
115 Op. cit., pág. 179.
116 Véanse las encuestas polietápicas del Aimc, Estudio General de Medios.
117 Este fue el poco afortunado término empleado por el coordinador de Canal Fiesta Radio, la emisora musical de Canal Sur, Carmelo Villar, al referirse a la aportación del programa “Mundo Evasión”, emitido en las madrugadas del fin de semana, convertido en “la banda sonora de esa ‘gran cultura del botellón’ donde se pone la radio en los coches, sin necesidad de utilizar Cds o cintas” (Entrevista para en el potal Rock Andaluz, firmada por Raquel Setefilla, en septiembre de 2001, http://rockandaluz.portal5.com/entrevistas/canalfiesta.html).
118 "[Hemos salido] de la situación de subdesarrollo que marcaba nuestras vidas en los años ochenta, de la superación de la emigración de los andaluces, del acercamiento de nuestros estándares de bienestar, sobre todo de educación y bienestar, a los de otros países europeos, de un aumento de la renta y una mejor distribución. Sin embargo, ahora el camino a recorrer es otro y eso no se puede hacer con la mirada fija en el espejo retrovisor o con una permanente revisión del proceso anterior" (Manuel Pezzi, coordinador del debate para la Segunda Modernización de Andalucía, Ideal, Granada, 28.02.2002).