Primera parte del libro de Bernardo Díaz Nosty, Los medios y la modernización de Andalucía, Eds. Tiempo, Madrid, 2002 (ISBN: 84-930909-6-4).
 
2.12. Desorden en el escenario de los minifundios locales


Una manifestación más de las malformaciones derivadas de la ausencia de políticas públicas, estatales o autonómicas, está en el desorden que se advierte en el escenario de las emisoras locales de radio y televisión. En el caso de las televisiones, la debilidad del marco jurídico ha fomentado la creación de una realidad en la que no prima ningún tipo de criterio para la ocupación de un espacio de emisión o distribución de señales, donde la antigüedad en la alegalidad parece crear las fortalezas de la legalidad.
El desorden local se refleja en la superposición de modelos de emisión y programación muy diversos, que generalmente viven al margen de toda normativa y ni siquiera atienden los requerimientos mínimos que nacen del marco jurídico europeo. La máxima aberración de este escenario minifundista se da en la ocupación del espectro radioeléctrico por parte de emisores que circunscriben su actividad dominante al comercio de la brujería, el curanderismo, la tele-prostitución, etc., de modo que muchas de estas emisoras se convierten en escaparates de oscuros negocios e intereses, que frecuentemente forman redes entre sí.
Estas emisoras, que por regla general cuentan con una infraestructura mínima, se alejan de los criterios de profesionalidad del medio, alterando los valores deontológicos y laborales de profesiones como la periodística y afectan, hasta negarla, a la filosofía de la comunicación como servicio al desarrollo de la comunidad, tal como se han definido la mayoría de las políticas sobre medios locales en otras naciones europeas y de América Latina.
El fenómeno de los medios locales tiene una especial incidencia en Andalucía, donde se contabilizaban ya, en 1999, 180 emisoras de radio y 229 de televisión 101, y se ha dibujado un mapa en el que se combinan la permisividad administrativa y la ausencia de modelos y políticas de comunicación. En cualquier caso, en una comunidad definida por el predominio de los localismos, el sorprendente desarrollo de estos medios gravita en torno a la comunicación de proximidad, aunque sin los criterios de profesionalidad que caracteriza a otros medios locales –prensa o radio- dependientes de grandes grupos de comunicación 102.

Una manifestación de las malformaciones mediáticas, derivadas de la ausencia de políticas públicas, estatales y autonómicas, es el
desorden que se advierte en el escenario de las emisoras
de radio y televisón locales.

En el campo de la radio, al margen de las emisoras de Canal Sur, el espectro dominante lo configuran las cadenas centrales –tres privadas y una pública cuya programación convencional se basa en la señal nacional de la cadena, con desconexiones regionales, provinciales o locales en las que se van subordinando los valores de agenda. Estas cadenas se pueden describir en su conjunto como extensiones centrales o postes repetidores con desconexiones muy limitadas. El espacio constructivo reservado para la comunidad autónoma se reduce a escenarios de la realidad que parten de la esfera regional para descender a los espacios provinciales o locales en los que se ubican las emisoras.
El centro de las delegaciones territoriales de las cadenas Ser, Cope y Onda Cero se encuentra en Sevilla, mientras que en las cabeceras de las provincias y en otros núcleos urbanos aparecen pequeños complementos de producción y gestión con escasa capacidad periodística propia, por lo que sus informativos se reducen, generalmente, a variaciones sobre la partitura del periódico de la localidad o de la provincia en cuestión. Debido al segmento de agenda que tienen asignado, las desconexiones se convierten, lógicamente, en un altavoz que, de manera preferente, amplifica la actividad del circuito institucional, al margen, eso sí, de hacer una muy dilatada aplicación en el campo de la información deportiva.

 
101 Según el censo elaborado por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC).
102 En 2000, grupos de comunicación como Prisa y Correo comenzaron a crear cadenas de emisoras locales de televisión en Andalucía, con unos criterios de gestión profesionales y producción de contenidos con valores de agenda y estética audiovisual distintas a las que venían caracterizando este tipo de emisoras.