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La televisión tiene, en su faceta de expresión periodística,
una implantación decisiva en Andalucía. Además
de ser, como ocurre en el resto de España, el gran medio
de ocio, es también el instrumento a través del cual
más ciudadanos se informan, si bien cabe anticipar que entre
un 35 y un 40 por ciento la población andaluza no recibe,
de forma habitual o cotidiana, noticias de actualidad general a
través de los medios de comunicación 85.
Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha ocupan los últimos
puestos en el consumo de medios (diarios, suplementos y revistas,
radio convencional e Internet), con excepción de la televisión.
En Andalucía, el consumo habitual de la televisión
alcanza al 90,2 por ciento de la población, que es además
la que más tiempo se expone en España ante el receptor:
214 minutos diarios.
Las carencias en el consumo de medios contrastan con la demanda
tan elevada de televisión. El conjunto de la población
andaluza mayor de 14 años dedica diariamente a ver televisión
21,5 millones de horas, una cifra 2,4 veces superior a la jornada
laboral del conjunto de la población activa ocupada (8,8
millones de horas). Las cifras son especialmente elocuentes. Los
porcentajes de consumo de información a través de
la radio y la prensa no alcanzan en ninguno de los dos medios al
30 por ciento de la población, por lo que en este campo la
televisión, a través de sus espacios específicos
de noticias, se convierte en el medio con mayor aporte en la construcción
de la realidad en Andalucía. En una aproximación estadística,
se puede decir que los perceptores potenciales de información
vienen determinados por los lectores habituales de prensa (1.660.000),
el número de oyentes de emisoras convencionales (1.759.000)
y aproximadamente el 47,2 por ciento de la población, que
es la que se estima como consumidora habitual de al menos un telediario
en Andalucía (3.286.000) 86.
La
RTVA, en una comunidad caracterizada por los localismos mediáticos,
está llamada a asumir un papel de referencia, de liderazgo
regeracionista del pensamiento y los intereses de Andalucía. |
Como existen duplicaciones en los consumos de los medios –el 89,2
por ciento de los lectores de diarios y el 92,8 por ciento de los
oyentes de radio ven televisión 87
– la televisión es, al menos para la mitad de los andaluces
que adquieren conocimiento de la realidad a través de los
medios, la única fuente de información. En un sistema
de medios escasamente articulado y del que se proyectan graves desequilibrios
y carencias en los consumos, el papel de la televisión pública
autonómica adquiere una importancia relevante, muy superior
al que teóricamente representa en el País Vasco, Cataluña
y Galicia, donde los medios audiovisuales públicos cumplen,
no obstante, una misión primordial de normalización
lingüística.
La Radiotelevisión de Andalucía se presenta habitualmente
como el instrumento de cohesión de la comunidad autónoma.
No podía ser de otra manera, porque ése es uno de
los objetivos centrales de la ley de creación de la RTVA.
Canal Sur es, por su irradiación difusora, un medio plenamente
regional, pero es regional más que por llegar al conjunto
de los andaluces, al que también llegan TVE y las distintas
televisiones privadas, porque sólo llega a ellos.
Canal Sur, en una comunidad descrita por las visiones localistas
y los minifundios mediáticos, adquiere un papel potencial
de innegable importancia, explorado sólo parcialmente por
la apuesta convencional y conservadora de sus estrategias comunicativas.
En esta comunidad, a diferencia de lo que sucede en Cataluña,
donde la CCRTV se instala en un marco de medios de referencia y
sobre un sustrato cultural homogeneizador, Canal Sur está
llamado a asumir ese papel de referencia, de liderazgo regeneracionista
del pensamiento y de los intereses de Andalucía. Primero,
porque existen carencias en el sistema de medios, como queda visto,
y profundos desarreglos en los consumos informativos respecto a
otras comunidades españolas. Segundo, porque se trata de
un medio público, con finalidades de utilidad y servicio
que se acentúan en un espacio marcado por dificultades de
articulación en las estrategias territoriales, comunicativas
y culturales 88.
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